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miércoles, octubre 07, 2009

¿La ciencia española es descartable? (La ciencia española no necesita tijeras)

Invitado por algún colega, escribo esto para adherir al reclamo de la comunidad de bloggers de España. Quizá no sea el más indicado, ya que mi experiencia en el país no supera los cuatro años, por lo que he preferido recordar lo que otros dicen, antes que basarme en mis observaciones.
Quisiera apuntar dos comentarios; uno, de Manuel de la Villa, que afirma que
No se puede hablar sobre la bondad de las ayudas públicas como reactivador económico y, a la vez, disminuir la inversión en el motor económico de los países más desarrollados, la innovación. En España, dado el escaso potencial y capacidad de las empresas en la actualidad para invertir en I+D, es el estado el que debe corregir ese desequilibrio. Hace 20 años las empresas extranjeras invertían en España por su situación en Europa y por lo barato de la mano de obra. Ahora que no estamos tan bien ubicados (pues países cercanos ofrecen una mano de obra más barata, como el norte de África) nuestro factor diferencial debe ser nuestra preparación, actitud y aptitud.
Manuel recopila a su vez, lo que dicen otros, entre ellos Esther Samper:

Pese a que en España sólo se destina el 1,27% del PIB a I+D (la media europea es superior al 2%), se anuncian fuertes recortes (15%) en los presupuestos del 2010 para la financiación de la ciencia. ¿Es la salida a la crisis volver por dónde hemos venido?
[…] Ahora sería el mejor momento para reforzar nuestra economía, volverla más sólida, menos centrada en el ladrillo (39% del PIB) y en el turismo (10% del PIB), que no duran siempre, y más en otras áreas que llevaran no sólo a un desarrollo económico a largo plazo sino también a un aumento de la calidad de vida y el bienestar de la sociedad. Apostar por la ciencia, la innovación y el desarrollo es apostar por esta última opción. Por un modelo de desarrollo económico a largo plazo donde toda la sociedad (y no sólo unos pocos) termina beneficiándose de éste.

Sin embargo, en lugar de enmendar los errores, se está optando por cerrar el círculo para terminar en donde habíamos empezado. Mientras los bancos y el sector inmobiliario (los principales causantes de este descalabro) reciben suculentas ayudas para alejarlas de su agonía, la ciencia ve recortada sus presupuestos. De convertirse en una solución pasará (si nadie lo evita y los presupuestos se aprueban) a ser una víctima más de esta crisis. Inicialmente, se anunciaron recortes de hasta el 37% en I+D pero, ante la alarma producida en la comunidad científica, se ha planteado finalmente como un recorte general del 15%. Este recorte será aún más sangrante en los organismos de investigación sanitaria con un 25%.

El otro comentario proviene de la Conferencia de Rectores, y converge al mismo reclamo. Leído en El Confidencial:
El presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Federico Gutiérrez Solana, ha asegurado que "no se puede permitir ni un sólo euro de reducción ni en educación ni en investigación si se quiere apostar por un nuevo modelo de sociedad para el futuro".

Gutiérrez ha explicado hoy en rueda de prensa que desde las universidades se está haciendo "una apuesta fuerte por la investigación, el desarrollo y la innovación, que tiene que ser absoluta porque en la educación está la clave de futuro de la sociedad".

Los rectores consideran que "la respuesta en los presupuestos no es satisfactoria" y que las administraciones regionales de las que dependen directamente las universidades públicas "también se están viendo en una situación complicada desde el punto de vista presupuestario". "Si cada vez que en el discurso político se habla de inversión en investigación se pusiera un euro, tendríamos una política de I+D+i milmillonaria", ha añadido el rector de la Universidad Politécnica de Valencia, Juan Francisco Juliá.

La rectora de la Universidad de Illes Balears, Monserrat Casa, ha resaltado que "la universidad española ha hecho mucho con muy poco dinero, solo hay que comparar la financiación que tienen algunas universidades de este país que es inferior a 5.000 euros por alumno con la media europea que se sitúa en torno a los 16.000 euros". Gutiérrez ha insistido en que "lo importante de cara al futuro es que la profesión del investigador sea reconocido por la sociedad como el origen de toda su riqueza" y que "hay universidades en las que al menos se generan tantos puestos de trabajo como los investigadores activos que hay".

Monserrat Casas ha subrayado que la universidad obtiene financiación según el número de alumnos y el único dinero que se reinvierte en investigación es el que ésta misma genera, por lo que "el investigador tiene que preocuparse también de encontrar fondos".
En fin, encontrándonos en la meseta de una crisis que debiera ser una bisagra, quedándo expuestos los puntos débiles de una concepción económica y social; unos puntos débiles que apuntan al sostén económico en actividades de escaso valor agregado, que condenan a España a una recuperación lenta y difícil, no es posible que su clase dirigente se conforme con un futuro de factoría. Es en la investigación científica, la innovación y la apuesta por los emprendedores, donde España encontrará su mejor futuro.

sábado, julio 11, 2009

Libertad de aprender?


Encontré el artículo a través de del.icio.us, revisando las notas que otros colegas eligen, práctica a la que le dedico algún tiempo casi todos los días. Un saludable ejercicio de apertura de ideas...
En este caso, me identifiqué inmediatamente con el reclamo de la autora, Laura McKenna, que refleja en un caso un problema de mayor alcance: las escasas facilidades que importantes instituciones ofrecen a quienes se proponen estudiar material científico o académico:

I'm in a ripe, foul mood this morning. Last week, I got a package of form letters from the ex-college's human resource department telling me to hand back my parking pass and my school ID or else no last paycheck. What? I think I still have the IDs from the last two places that I worked. It was like they caught me dipping into petty cash drawer or something. Whatever. Here take the stupid thing.

Another form letter informed me that my e-mail address would be terminated immediately. What? My old e-mail addresses from other schools probably still work. Pissing me off is about the only thing that this school bureaucracy efficiently accomplished. Good show.

But more seriously, since they cut off my e-mail account that means I don't have access to the academic databases at the school library. I can't read the scholarly articles that I need for my writing projects. Ugh. I've just been poking around to see which journals I can access through my APSA membership. To get the rest, I'll have to use my dad's account from his ex-school. Annoying.

The academic journals are only available through university library systems, which you can only access when you're an employee or a student. The journal companies charge exorbitant subscription fees, and no public library has the funds to access them. They charge $15-$25 to download individual articles, which really adds up when you typically look at 50 articles at a time.

The impact of this system is that only employed academics can look at scholarly articles. Journalists, writers, and independent scholars aren't going to leisurely skim through the table of contents of APSR and pick out a couple of things to read. Academics complain that mainstream writers are too dim to read their stuff. Or maybe they just don't have access to it.

This indignity comes on the heels of a frustrating conversation with a neighbor yesterday. I tried to explain that I was working all summer on a paper, but not getting paid for it. She could not get her head around that one. Then I made the mistake of telling her that I was spending a $1,000 of my own money to attend a conference and present the paper that I had been working on for free all summer. She suspects drug use.

Este esquema abarca a casi todo el espectro de instituciones académicas y profesionales que amparen la investigación de una u otra manera. Si bien es razonable que soliciten una afiliación anual, no resulta tan aceptable que por un papel académico presentado a un congreso, se exija un pago de entre 15 y 40 dólares (o peor, euros). Si en una investigación es necesario revisar y analizar treinta, cuarenta o más autores, ¿cómo se soporta el costo?
Empeoremos un poco el punto de vista: ¿qué representa ese costo para un estudiante, investigador, profesional, localizado en Sudamérica? ¿y si sus recursos económicos son inferiores a la media?
En fin, así como se reclama por las soluciones propietarias en el campo del software, o por las restricciones en la distribución de música, es probablemente más importante abrir el patrimonio académico, pero no solo para las piezas de museo, sino para la investigación en curso, que no está tan disponible como pareciera.

El dibujo pertenece a The Scientific Cartoonist, apuntado entre nosotros en una conversación por Pablo en otro momento y circunstancias, pero que creo que algo tiene que ver con el tema...

miércoles, marzo 21, 2007

Muere John Backus


Este sábado 19 de marzo John Backus murió en su casa de Oregon, a los 82 años. Se va otro de los fundadores, de los que pusieron los cimientos de la informática que hoy disponemos. Quisiera reproducir algunos párrafos del obituario que le dedicó el New York Times:

John W. Backus, who assembled and led the I.B.M. team that created Fortran, the first widely used programming language, which helped open the door to modern computing, died on Saturday at his home in Ashland, Ore. He was 82.
His daughter Karen Backus announced the death, saying the family did not know the cause, other than age.
Fortran, released in 1957, was “the turning point” in computer software, much as the microprocessor was a giant step forward in hardware, according to J. A. N. Lee, a leading computer historian.
Fortran changed the terms of communication between humans and computers, moving up a level to a language that was more comprehensible by humans. So Fortran, in computing vernacular, is considered the first successful higher-level language.
Mr. Backus and his youthful team, then all in their 20s and 30s, devised a programming language that resembled a combination of English shorthand and algebra. Fortran, short for Formula Translator, was very similar to the algebraic formulas that scientists and engineers used in their daily work. With some training, they were no longer dependent on a programming priesthood to translate their science and engineering problems into a language a computer would understand.
In an interview several years ago, Ken Thompson, who developed the Unix operating system at Bell Labs in 1969, observed that “95 percent of the people who programmed in the early years would never have done it without Fortran.”
He added: “It was a massive step.”
Fortran was also extremely efficient, running as fast as programs painstakingly hand-coded by the programming elite, who worked in arcane machine languages. This was a feat considered impossible before Fortran. It was achieved by the masterful design of the Fortran compiler, a program that captures the human intent of a program and recasts it in a way that a computer can process.
In the Fortran project, Mr. Backus tackled two fundamental problems in computing — how to make programming easier for humans, and how to structure the underlying code to make that possible. Mr. Backus continued to work on those challenges for much of his career, and he encouraged others as well.
“His contribution was immense, and it influenced the work of many, including me,” Frances Allen, a retired research fellow at I.B.M., said yesterday.
Mr. Backus was a bit of a maverick even as a teenager. He grew up in an affluent family in Wilmington, Del., the son of a stockbroker. He had a complicated, difficult relationship with his family, and he was a wayward student.
In a series of interviews in 2000 and 2001 in San Francisco, where he lived at the time, Mr. Backus recalled that his family had sent him to an exclusive private high school, the Hill School in Pennsylvania.
“The delight of that place was all the rules you could break,” he recalled.
After flunking out of the University of Virginia, Mr. Backus was drafted in 1943. But his scores on Army aptitude tests were so high that he was dispatched on government-financed programs to three universities, with his studies ranging from engineering to medicine.
After the war, Mr. Backus found his footing as a student at Columbia University and pursued an interest in mathematics, receiving his master’s degree in 1950. Shortly before he graduated, Mr. Backus wandered by the I.B.M. headquarters on Madison Avenue in New York, where one of its room-size electronic calculators was on display.
When a tour guide inquired, Mr. Backus mentioned that he was a graduate student in math; he was whisked upstairs and asked a series of questions Mr. Backus described as math “brain teasers.” It was an informal oral exam, with no recorded score. He was hired on the spot. As what? “As a programmer,” Mr. Backus replied, shrugging. “That was the way it was done in those days.”
Back then, there was no field of computer science, no courses or schools. The first written reference to “software” as a computer term, as something distinct from hardware, did not come until 1958.
In 1953, frustrated by his experience of “hand-to-hand combat with the machine,” Mr. Backus was eager to somehow simplify programming. He wrote a brief note to his superior, asking to be allowed to head a research project with that goal. “I figured there had to be a better way,” he said.
Mr. Backus got approval and began hiring, one by one, until the team reached 10. It was an eclectic bunch that included a crystallographer, a cryptographer, a chess wizard, an employee on loan from United Aircraft, a researcher from the Massachusetts Institute of Technology and a young woman who joined the project straight out of Vassar College.
“They took anyone who seemed to have an aptitude for problem-solving skills — bridge players, chess players, even women,” Lois Haibt, the Vassar graduate, recalled in an interview in 2000.
Mr. Backus, colleagues said, managed the research team with a light hand. The hours were long but informal. Snowball fights relieved lengthy days of work in winter. I.B.M. had a system of rigid yearly performance reviews, which Mr. Backus deemed ill-suited for his programmers, so he ignored it. “We were the hackers of those days,” Richard Goldberg, a member of the Fortran team, recalled in an interview in 2000.
After Fortran, Mr. Backus developed, with Peter Naur, a Danish computer scientist, a notation for describing the structure of programming languages, much like grammar for natural languages. It became known as Backus-Naur form. Later, Mr. Backus worked for years with a group at I.B.M. in an area called functional programming. The notion, Mr. Backus said, was to develop a system of programming that would focus more on describing the problem a person wanted the computer to solve and less on giving the computer step-by-step instructions. “That field owes a lot to John Backus and his early efforts to promote it,” said Alex Aiken, a former researcher at I.B.M. who is now a professor at Stanford University.
In addition to his daughter Karen, of New York, Mr. Backus is survived by another daughter, Paula Backus, of Ashland, Ore.; and a brother, Cecil Backus, of Easton, Md.
His second wife, Barbara Stannard, died in 2004. His first marriage, to Marjorie Jamison, ended in divorce.
It was Mr. Backus who set the tone for the Fortran team. Yet if the style was informal, the work was intense, a four-year venture with no guarantee of success and many small setbacks along the way.
Innovation, Mr. Backus said, was a constant process of trial and error. “You need the willingness to fail all the time,” he said. “You have to generate many ideas and then you have to work very hard only to discover that they don’t work. And you keep doing that over and over until you find one that does work.”

La fotografía está tomada de Wikipedia, que desarrolla un buen artículo sobre Backus.
Otras notas, en Slashdot, IBM, y Scott Rosenberg, que le dedicará un artículo dentro de su serie sobre los fundamentos de la Informática. De su sitio saqué la referencia a un papel que Rosenberg comentará: Una discusión sobre los fundamentos de programación de Von Neumann.

domingo, febrero 11, 2007

Marcelino Cereijido y la ciencia en Argentina

el 10 de febrero de 2007, La Nación publica un reportaje de Nora Bär a Marcelino Cereijido, que también extracto en Diario del Camino, con más amplitud. Invito a leer la breve nota, con respuestas de un científico sobre la actitud de intelectuales y autoridades argentinas sobre la ciencia y la técnica. Aquí, sólo quisiera destacar dos afirmaciones suyas:
La primera, una valoración de las autoridades y su actitud:
-Creo que la campaña que debería hacerse en la Argentina tendría que ser difundir la ciencia entre el empresariado, para que aprendiera a usarla. En México, donde soy miembro del Consejo Consultivo de Ciencia de la Presidencia, he desayunado, he comido y he cenado discutiendo sobre estos temas. Se quejan de que nadie apoya a la ciencia, y yo les digo: "A cada secretaría de Estado pídanle una lista de las diez cosas en las que esperarían apoyo de las universidades y centros de investigación". Yo me haría muy mala opinión de un secretario de Estado que en un momento en que aparecen redes de computación, Google, satélites de comunicaciones y demás no puede hacer una lista con las diez cosas importantes para un país en las cuales tendrían una función importantísima la ciencia y la tecnología.
La segunda, una visión sobre las oportunidades perdidas:
(...) si voy a Zambia y veo que no tienen ciencia y tecnología, pienso: "Bueno..." Pero ¡en la Argentina hay tanta gente capaz! Cuando me encuentro con algún "cerebro" en Heidelberg o en Londres, me pregunto cómo puede ser que ese señor haya sido formado en la Argentina -es decir que hay maestros- con becas argentinas -quiere decir que hubo apoyo-, pero lo están aprovechando los daneses o los suecos. Desgraciadamente, en nuestros países toman la ciencia como un decorado y no como algo sumamente vital. Y si un pueblo no tiene en una punta sabios que investiguen sobre teoremas estrambóticos y conductas celulares básicas, acaba teniendo en la otra deudas monstruosas, obreros sin trabajo, miseria e hijos de exiliados.

sábado, noviembre 25, 2006

Dificultades de las "máquinas de pensar"

Danny Hillis, con excepticismo pero también con entusiasmo, habla en la revista del MIT, de las "máquinas de pensar" y otros mecanismos de análisis complejo:
We look to our own minds and watch our patterns of conscious thought, reasoning, planning, and making analogies, and we think, "That's thinking." Actually, it's just the tip of a very deep iceberg. When early AI researchers began, they assumed that hard problems were things like playing chess and passing calculus exams. That stuff turned out to be easy. But the types of thinking that seemed effortless, like recognizing a face or noticing what is important in a story, turned out to be very, very hard.
Por qué falló en su intento de desarrollar una "máquina de pensar":
Well, the glib answer is that we just didn't have enough time. But enough time would have been decades, maybe lifetimes. It is a hard problem, probably many hard problems, and we don't really know how to solve them. We still have no real scientific answer to "What is a mind?"
Sobre la aplicación de computación a la biología:

TR: You were ahead of your time in applying computation to immunology, genetics, and neurobiology. Today, computation is ubiquitous in biology. What will this mean?

Hillis: I am excited that computational biology is coming into its own. It feels like the field of computing did in 1970. Everything seems pos­sible, and the only constraint is our imagination. There are still so many basic, simple questions that are unanswered: "How are memories encoded?" "How does the immune system have a sense of ‘self'?"

I am especially interested in what will come of computational models of evolution, although I have to admit that the field seems a bit stuck right now. Most current models of evolution reduce it to a very weak kind of search algorithm, but I have always felt that there is something more to it than that. It is not that the biologists are wrong about the mechanisms, but rather that the models are much simpler than the biology. It may be that the interaction of evolution and development is the key, or behavior and environment, or something like that.

miércoles, noviembre 15, 2006

En Bloginnova:I+D en Finlandia, analizada en Bruselas

El próximo 10 de noviembre se celebra en Bruselas un seminario sobre los recientes instrumentos finlandeses y de la UE orientados a generar un entorno próspero de investigación y desarrollo (I+D) e innovación.
El seminario fue inaugurado por Anita Lehikoinen, Directora del Departamento de Educación y Política Científica en el Ministerio finlandés de Educación, quien habló sobre la estrategia de enseñanza superior de Finlandia como un requisito previo para el rendimiento del país en I+D e innovación, y sobre la necesidad de internacionalizar la estructura de investigación de Finlandia.
El Presidente de la Academia de Finlandia, el Profesor Raimo Vayrynen, también se hizo eco del reto de la «internacionalización», y señaló los recientes esfuerzos de la Academia y Tekes, la Agencia finlandesa de financiación de la Tecnología e Innovación, para situar el sistema finlandés de investigación en la arena mundial.

miércoles, noviembre 08, 2006

José Canosa: la ciencia y la universidad deben cambiar

Lo que sigue es una nota de José Canosa, publicado en Ideas, suplemento de Libertad Digital. Creo que merece que se publique completo, no limitándolo a una referencia, que quizá no sea visitada.
El contenido de la nota debiera ser leído no sólo por españoles, sino también por muchos otros.
Sigue el artículo, completo:

La revolución pendiente de la universidad y la ciencia españolas
Por José Canosa

Estudios recientes muestran la ineficacia de los esfuerzos españoles por lograr un nivel universitario y de desarrollo científico y tecnológico equiparable al de los países desarrollados de nuestro entorno.

Muchos de ellos se centran en cuestiones cuantitativas: presupuestos dedicados a las universidades públicas, porcentaje del PIB empleado en I+D, número de investigadores, estadísticas de graduados y doctores egresados de las universidades, etcétera. Pero las causas fundamentales del atraso secular español son otras: el control político de la universidad y la empresa científica, el régimen funcionarial de los profesores universitarios y de los investigadores de los organismos públicos de investigación (OPI) y el concepto medieval y burocrático de los estudios y títulos universitarios oficiales.

Los sistemas universitarios y científicos de nivel internacional se rigen por valores universales que transcienden todas las culturas. Los más importantes son la independencia plena del poder político y los sistemas estables de autogobierno universitario.

Hay que llevar a cabo una reforma radical y realista que permita implantar gradualmente en España un sistema universitario y científico de nivel internacional. El sistema nuevo debe basarse en sólidos precedentes y en experiencias históricas de éxito, tanto en España como en otros países. Los esfuerzos actuales para reformar un sistema burocrático, disfuncional, politizado y medieval recuerdan a los de Gorbachov por hacer más competitivo y abierto el sistema comunista.

Los datos siguientes ponen de manifiesto la importancia de la calidad de las universidades. Entre públicas y privadas, en España hay más de 70. En Suiza hay 10, todas públicas, de las que sólo cinco son investigadoras. España tiene 143.881 publicaciones en el Science Citation Index del Institute for Scientific Information (ISI), para el sexenio 1994-1999; Suiza tiene 89.176 en el mismo período. Sin embargo, el número de científicos suizos que figuran entre los autores más citados en las revistas científicas y técnicas internacionales se eleva a 74; España cuenta con 11 (datos del ISI). Por otra parte, el promedio de patentes suizas registradas por año en Estados Unidos en el quinquenio 1997-2001 fue de 1.519; el promedio español fue de 154 (United States Patent and Trademark Office, USPTO).

Estos datos demuestran la ceguera de los esfuerzos españoles a la hora de mejorar la calidad del gran número de universidades del país.

El objetivo español debe ser conseguir un número reducido de universidades investigadoras de nivel internacional, y este proceso debe comenzar con una universidad privada sin fines de lucro y con una universidad pública. Éstas serán como faros que iluminarán el camino a otras universidades.

A principios de los 50 se fabricaron los primeros coches en la fábrica SEAT de Barcelona; mientras, Corea estaba inmersa en una guerra que dejaría el país en ruinas. Hoy, Corea exporta coches con marcas y tecnología propias a todo el mundo, mientras que España ensambla los coches de las multinacionales extranjeras. Corea es, asimismo, una potencia mundial en electrónica.

Vista nocturna de la capital de Corea del Sur, Seúl.¿Qué es lo que explica estas diferencias? La visión y la voluntad de los dirigentes del Gobierno y la industria coreanos. Conscientes de las deficiencias de su sistema educativo, en el que las universidades estaban sujetas a rigideces tradicionales y al control de la burocracia estatal, a finales de los 60 el Gobierno decidió crear un nuevo instituto de postgrado especializado en ciencias aplicadas y tecnología, el Korea Advanced Institute of Science (KAIS).

El Gobierno de Corea pidió ayuda al americano; éste mandó a Fred Terman a evaluar el proyecto del KAIS y asesorar al Ejecutivo de Seúl. Terman (1900-1982) es universalmente reconocido como el padre de Silicon Valley y el principal impulsor de la excelencia mundial de la Universidad de Stanford.

En 1971 Terman presentó el informe final de su equipo a los gobiernos coreano y americano. Fue recibido muy favorablemente por Seúl, que puso en práctica sus recomendaciones con rapidez y entusiasmo. Nada se interpuso en el camino: ni tradiciones coreanas ancestrales e intocables, ni "títulos oficiales", ni que el Jefe del Estado firmara los nombramientos de catedráticos, ni otras lindezas medievales análogas. Una de las primeras y más fuertes recomendaciones de Terman fue que el KAIS se liberase del control del Ministerio de Educación.

Los graduados del actual Korea Advanced Institute of Science and Technology se emplean en todos los sectores de la economía nacional, pero sobre todo en la industria. Desde 1981 han fundado más de 360 compañías de alta tecnología.

En aproximadamente la misma época (a finales de los 60) comenzó el despegue de Irlanda, un país conocido durante siglos por su emigración, sus poetas trágicos, sus hambrunas y sus guerras civiles. En menos de una generación Irlanda ha logrado un PIB per cápita superior al de Alemania, Francia y el Reino Unido. Este milagro se basó, entre otras cosas, en la universalización de una educación universitaria gratuita de calidad. Y Gobierno, sindicatos y empresas acordaron un programa de austeridad fiscal, con impuestos corporativos bajos, y otras medidas para la atracción de inversión extranjera.

Los resultados fueron extraordinarios: hoy operan en Irlanda 9 de las 10 multinacionales farmacéuticas más importantes, 16 de las 20 mayores compañías de instrumentos médicos y 7 de las 10 primeras firmas de software.

Esto contrasta con lo que sucede en España, que cuenta con unos 23.000 becarios de investigación (estudiantes de doctorado e investigadores postdoctorales). Todos los estamentos implicados, el Gobierno, las universidades y los becarios, aceptan que la inmensa mayoría de estos futuros doctores están condenados al paro, a menos que el Gobierno les dé empleos públicos. Esto sólo puede hacerse estableciendo veinte universidades más o cuadriplicando el número de investigadores en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, o con una combinación de ambas medidas. De ahí las continuas manifestaciones reivindicativas de estos becarios, que reclaman, desde el comienzo de sus estudios de doctorado, contratos con el Ministerio de Educación con derecho a paro.

La ministra de Educación, Mercedes Cabrera.¿Es posible que España salga de este agujero? Por supuesto, si hay la visión y la voluntad política y empresarial de hacerlo. En primer lugar, hay que eliminar las leyes orgánicas sobre universidades, de una imbecilidad manifiesta, que recogen conceptos inútiles y medievales como el de título "oficial".

La primera universidad científica de Europa, Cambridge, ha nombrado a Emilio Artacho, un físico con el doctorado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), senior lecturer y fellow de Clare Hall, uno de sus institutos de estudios avanzados. Cambridge no requirió que los gnomos de un ministerio "convalidasen" los títulos del Dr. Artacho para evaluarlo profesionalmente. Por el contrario, si la UAM quisiera ofrecer una cátedra a un doctor de Cambridge, el proceso no podría ni comenzar antes de que los gnomos del Ministerio de Educación español "convalidasen" el título de Cambridge, un proceso arcano que puede durar más de dos años.

Hace un año el Ministerio de Educación tenía en trámite la convalidación de más de 30.000 títulos universitarios. No es broma. Este ministerio controla, con normas del BOE, el progreso de un estudiante en sus estudios de doctorado para decidir si se le renueva la beca. Es verdad. No se les ocurre transferir a la universidad los fondos para que los profesores asuman su responsabilidad natural.

En segundo lugar, hay que abolir el estatus de funcionario para los profesores e investigadores de futura contratación. En una reunión reciente de la Fundación CYD, presidida por Ana Patricia Botín, cuyos objetivos son promover la mejora de la universidad en España, Lluís Ferrer, rector de la Autónoma de Barcelona, manifestó: "Es una vergüenza que todavía haya títulos universitarios oficiales". Luego, sobre el problema del funcionariado, dijo: "Tenemos un economista joven en la universidad que está considerado entre los tres mejores del mundo. Ha recibido tres ofertas de universidades americanas y, claro, no queremos perderlo. Con el sistema actual, su sueldo está fijado por su categoría en el escalafón, y no puede cambiarse".

El rector recurrió a empresarios catalanes, que pusieron sobre la mesa el dinero suficiente para garantizar la permanencia del joven economista. "Esto lo pude hacer una vez, pero claro, no podré resolver nuevos casos de esta manera", adviritó.

Otro ejemplo de los efectos perversos del funcionariado. Juan Ignacio Cirac (flamante premio Príncipe de Asturias de Investigación) es un físico español que hasta hace poco era profesor de la Universidad de Innsbruck. Considerado uno de los mejores teóricos de óptica cuántica, varias universidades públicas españolas trataron de contratarlo, pero no aceptó por la imposibilidad de negociar sobre su salario y otras condiciones. Cirac es ahora director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica, en Múnich.

O sea que, por un lado, no hay medios jurídicos ni económicos para contratar a las promesas jóvenes españolas y, por otro, se ponen 450 millones de euros para el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), bajo el mando de una figura de 63 años residente en Nueva York que no tiene ninguna posibilidad de crear una institución de excelencia, tarea que lleva décadas. Piensa volver a España dentro de dos o tres años para ponerse al frente de la institución. Entre tanto, el CNIC ha acordado transferir 5 millones de euros para financiar los Valentín Fuster Laboratories del hospital Monte Sinaí de Nueva York: el plan Marshall al revés.

Dado el marco legislativo actual, en que el Estado se reserva la facultad de otorgar los títulos universitarios oficiales, la única manera de despegar es creando una universidad privada investigadora de nivel internacional que otorgue exclusivamente títulos propios, siguiendo el precedente de escuelas de negocios como IESE, Icade y Esade, las cuales han alcanzado una reputación internacional. Esto les permite atraer estudiantes extranjeros, hasta el punto de que más del 60% de los graduados del IESE no son españoles.

Debido a sus altos costes, un país sólo puede mantener un número muy reducido de universidades investigadoras de nivel internacional. Para establecer una base científica sólida que sirva al despegue tecnológico de un país, dos o tres universidades son suficientes, como muestran los casos de Suiza, Irlanda y Corea.


JOSÉ CANOSA, doctor en Física Aplicada por la Universidad de Harvard, fue investigador en el Centro Científico de IBM en Palo Alto.
Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 11-13, 28007 Madrid.

lunes, agosto 14, 2006

Un español en Japón

Quiero apuntar el blog de Héctor García Puigcerver, Kirai, por varias razones: su visión de Japón, la calidad de su escritura, su visión de las ciencias...y también que hubiéramos podido coincidir en Alicante, o que le atraen algunas de las cosas que le atraen también a mi hijo...
Sólo para estimular su lectura: La teoría del caos, El sueño de Leibniz, La piedra Roseta...

domingo, agosto 13, 2006

Wikipedia: calidad, no cantidad

En la reunión anual de la Fundación Wikimedia, Jimmy Wales, fundador de la Wikipedia, enfatizó la necesidad de poner la calidad por encima de la cantidad en las contribuciones a la enciclopedia.
"Although we've always had this goal of Britannica quality or better, we're not there yet,'' he said. ''We can no longer feel satisfied and happy when we see these (article) numbers going up. ... We should continue to turn our attention away from growth and towards quality.'' (...)

Wales also is encouraging the community to allow fewer unsourced claims in biographies of living people. Perhaps this issue more than any other has made Wikipedia controversial, especially after it was revealed last year that for four months the entry on journalist John Seigenthaler erroneously named him as a suspect in the assassinations of John F. Kennedy and Robert F. Kennedy.
La idea de la construcción colaborativa y abierta de una enciclopedia (y cualquier otra wiki) presenta esta dificultad: la pericia real de los participantes, que es menos contrastada cuanto más extensa es la red de colaboradores. Si bien cada concepto puede enmendarse y ampliarse, siempre el límite será el conocimiento medio de sus participantes en cada punto enfocado.
Además, la continuidad de la colaboración no está garantizada, ni existirá unidad de estilo ni conceptual. La discusión en la elaboración tiende a reducir el problema, pero en un emprendimiento de este alcance probablemente la calidad sólo vendrá a lo largo de un prolongado período de construcción.

(En Technology Review, la publicación del MIT, reproduciendo un artículo de Associated Press)

Brad King, en su blog en Technology Review, agrega su punto de vista:

Of course, the move toward improving accuracy doesn't necessarily undercut the idea it's better to tap the wisdom of the masses than simply to rely on a single source. It does, though, begin to give us a guide for how companies might begin to look to harness the power of collective information.

And the best lesson that companies may learn will come from one of the biggest challenges facing Wales and his advisory board: how to prevent egregious errors of fact, without imposing their will on the community, and potentially creating not only headaches, but also an implosion of contributors.