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viernes, marzo 07, 2008

Factoría de Software no es solo outsourcing

Este comentario está motivado por las reflexiones de Mancarf, que conocí a propósito de un comentario suyo en otra entrada anterior, no del todo relacionada con lo que vamos a conversar. Tratando de conocer a quien efectuara un comentario a una entrada mía sobre factorías de software, entré a sus propias ideas sobre este tema. Manuel pone el acento, hasta donde leí (me falta completar la lectura), en la relación entre las factorías y el outsourcing. Más de una vez me pareció que era necesario aclarar este punto, que creo que está confuso. Aunque mejor es decir que se trata de una ambiguedad; Que el outsourcing se base en general en la idea de factorías, es una consecuencia. Estoy seguro que Manuel comparte este punto de vista también...

La idea básica que está detrás de la factoría, es la de construír el software de una manera análoga a como se construye un producto en la industria. Las empresas de manufacturas tiene una larga y madura experiencia en cómo producir, partiendo de patrones comunes, elaborando kits de componentes, reutilizando partes, estandarizándolas para que un proveedor pueda entregarlas, definiendo mediciones de tiempos, entre muchas técnicas; y ésto tanto en la fase de diseño y planificación de una nueva línea, como en la producción en masa del producto definido. Y lo mismo sucede con los proyectos de ingeniería que aplican procedimientos y componentes bien definidos, para generar un producto cuasi único, tal como un puente, un edificio, un barco.
Así, cuando los precursores hablaron de fábricas de software, pensaban en estas similitudes: en la mejora de cada aspecto de la construcción de software, para lograr procesos repetibles, medibles, usando componentes o patrones reutilizables, de tal forma que el proceso sea confiable, y económico. En su primera época, el interés estaba enfocado en el desarrollo propio, en grandes empresas o instituciones. Sólo ha evolucionado hacia una cercanía con el outsourcing en años más o menos recientes, en la medida que India, Irlanda, Brasil, Europa del Este y otros, pudieron convertir el diferencial de costo en un negocio conveniente.

¿Cómo veo a las factorías de software?: En efecto, como un requisito para ofrecer outsourcing; esto puede ser un buen negocio para algunos países, o dentro de un país, aprovechando nichos de mercado. Y aquí coincido con Manuel en cuanto a los límites que este esquema puede tener.
Pero el software como construcción industrial, como factoría, es una idea más general, y es en ese terreno en el que realmente me interesa. A condición de que un emprendimiento sea del porte adecuado, tanto por tamaño, como por su perdurabilidad, probablemente la generalidad de los proyectos podrían y deberían afrontarse utilizando prácticas y recursos típicos de una factoría.
Considero que en estos casos, las investigaciones sobre Lineas de Producto Software (SPL), así como las investigaciones sobre desarrollo basado en modelos (MDD), deberían ser una fuente de recursos a ser revisada y adoptada. Dados los auxiliares metodológicos, recursos y herramientas que hoy existen desarrollados, no es viable desconocerlos y omitirlos.

Nota: He mencionado la excelente y breve descripción que hace el ESI sobre MDD, que, siendo parte de su página de presentación, tiene el riesgo de estar disponible para leer ahora, pero no dentro de un año o dos. En previsión, un pequeño resúmen existe en estas páginas.
Sobre SPL, MDD, DSM y DSL, mucho se ha apuntado aquí. Solo es cuestión de buscar.

miércoles, noviembre 08, 2006

José Canosa: la ciencia y la universidad deben cambiar

Lo que sigue es una nota de José Canosa, publicado en Ideas, suplemento de Libertad Digital. Creo que merece que se publique completo, no limitándolo a una referencia, que quizá no sea visitada.
El contenido de la nota debiera ser leído no sólo por españoles, sino también por muchos otros.
Sigue el artículo, completo:

La revolución pendiente de la universidad y la ciencia españolas
Por José Canosa

Estudios recientes muestran la ineficacia de los esfuerzos españoles por lograr un nivel universitario y de desarrollo científico y tecnológico equiparable al de los países desarrollados de nuestro entorno.

Muchos de ellos se centran en cuestiones cuantitativas: presupuestos dedicados a las universidades públicas, porcentaje del PIB empleado en I+D, número de investigadores, estadísticas de graduados y doctores egresados de las universidades, etcétera. Pero las causas fundamentales del atraso secular español son otras: el control político de la universidad y la empresa científica, el régimen funcionarial de los profesores universitarios y de los investigadores de los organismos públicos de investigación (OPI) y el concepto medieval y burocrático de los estudios y títulos universitarios oficiales.

Los sistemas universitarios y científicos de nivel internacional se rigen por valores universales que transcienden todas las culturas. Los más importantes son la independencia plena del poder político y los sistemas estables de autogobierno universitario.

Hay que llevar a cabo una reforma radical y realista que permita implantar gradualmente en España un sistema universitario y científico de nivel internacional. El sistema nuevo debe basarse en sólidos precedentes y en experiencias históricas de éxito, tanto en España como en otros países. Los esfuerzos actuales para reformar un sistema burocrático, disfuncional, politizado y medieval recuerdan a los de Gorbachov por hacer más competitivo y abierto el sistema comunista.

Los datos siguientes ponen de manifiesto la importancia de la calidad de las universidades. Entre públicas y privadas, en España hay más de 70. En Suiza hay 10, todas públicas, de las que sólo cinco son investigadoras. España tiene 143.881 publicaciones en el Science Citation Index del Institute for Scientific Information (ISI), para el sexenio 1994-1999; Suiza tiene 89.176 en el mismo período. Sin embargo, el número de científicos suizos que figuran entre los autores más citados en las revistas científicas y técnicas internacionales se eleva a 74; España cuenta con 11 (datos del ISI). Por otra parte, el promedio de patentes suizas registradas por año en Estados Unidos en el quinquenio 1997-2001 fue de 1.519; el promedio español fue de 154 (United States Patent and Trademark Office, USPTO).

Estos datos demuestran la ceguera de los esfuerzos españoles a la hora de mejorar la calidad del gran número de universidades del país.

El objetivo español debe ser conseguir un número reducido de universidades investigadoras de nivel internacional, y este proceso debe comenzar con una universidad privada sin fines de lucro y con una universidad pública. Éstas serán como faros que iluminarán el camino a otras universidades.

A principios de los 50 se fabricaron los primeros coches en la fábrica SEAT de Barcelona; mientras, Corea estaba inmersa en una guerra que dejaría el país en ruinas. Hoy, Corea exporta coches con marcas y tecnología propias a todo el mundo, mientras que España ensambla los coches de las multinacionales extranjeras. Corea es, asimismo, una potencia mundial en electrónica.

Vista nocturna de la capital de Corea del Sur, Seúl.¿Qué es lo que explica estas diferencias? La visión y la voluntad de los dirigentes del Gobierno y la industria coreanos. Conscientes de las deficiencias de su sistema educativo, en el que las universidades estaban sujetas a rigideces tradicionales y al control de la burocracia estatal, a finales de los 60 el Gobierno decidió crear un nuevo instituto de postgrado especializado en ciencias aplicadas y tecnología, el Korea Advanced Institute of Science (KAIS).

El Gobierno de Corea pidió ayuda al americano; éste mandó a Fred Terman a evaluar el proyecto del KAIS y asesorar al Ejecutivo de Seúl. Terman (1900-1982) es universalmente reconocido como el padre de Silicon Valley y el principal impulsor de la excelencia mundial de la Universidad de Stanford.

En 1971 Terman presentó el informe final de su equipo a los gobiernos coreano y americano. Fue recibido muy favorablemente por Seúl, que puso en práctica sus recomendaciones con rapidez y entusiasmo. Nada se interpuso en el camino: ni tradiciones coreanas ancestrales e intocables, ni "títulos oficiales", ni que el Jefe del Estado firmara los nombramientos de catedráticos, ni otras lindezas medievales análogas. Una de las primeras y más fuertes recomendaciones de Terman fue que el KAIS se liberase del control del Ministerio de Educación.

Los graduados del actual Korea Advanced Institute of Science and Technology se emplean en todos los sectores de la economía nacional, pero sobre todo en la industria. Desde 1981 han fundado más de 360 compañías de alta tecnología.

En aproximadamente la misma época (a finales de los 60) comenzó el despegue de Irlanda, un país conocido durante siglos por su emigración, sus poetas trágicos, sus hambrunas y sus guerras civiles. En menos de una generación Irlanda ha logrado un PIB per cápita superior al de Alemania, Francia y el Reino Unido. Este milagro se basó, entre otras cosas, en la universalización de una educación universitaria gratuita de calidad. Y Gobierno, sindicatos y empresas acordaron un programa de austeridad fiscal, con impuestos corporativos bajos, y otras medidas para la atracción de inversión extranjera.

Los resultados fueron extraordinarios: hoy operan en Irlanda 9 de las 10 multinacionales farmacéuticas más importantes, 16 de las 20 mayores compañías de instrumentos médicos y 7 de las 10 primeras firmas de software.

Esto contrasta con lo que sucede en España, que cuenta con unos 23.000 becarios de investigación (estudiantes de doctorado e investigadores postdoctorales). Todos los estamentos implicados, el Gobierno, las universidades y los becarios, aceptan que la inmensa mayoría de estos futuros doctores están condenados al paro, a menos que el Gobierno les dé empleos públicos. Esto sólo puede hacerse estableciendo veinte universidades más o cuadriplicando el número de investigadores en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, o con una combinación de ambas medidas. De ahí las continuas manifestaciones reivindicativas de estos becarios, que reclaman, desde el comienzo de sus estudios de doctorado, contratos con el Ministerio de Educación con derecho a paro.

La ministra de Educación, Mercedes Cabrera.¿Es posible que España salga de este agujero? Por supuesto, si hay la visión y la voluntad política y empresarial de hacerlo. En primer lugar, hay que eliminar las leyes orgánicas sobre universidades, de una imbecilidad manifiesta, que recogen conceptos inútiles y medievales como el de título "oficial".

La primera universidad científica de Europa, Cambridge, ha nombrado a Emilio Artacho, un físico con el doctorado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), senior lecturer y fellow de Clare Hall, uno de sus institutos de estudios avanzados. Cambridge no requirió que los gnomos de un ministerio "convalidasen" los títulos del Dr. Artacho para evaluarlo profesionalmente. Por el contrario, si la UAM quisiera ofrecer una cátedra a un doctor de Cambridge, el proceso no podría ni comenzar antes de que los gnomos del Ministerio de Educación español "convalidasen" el título de Cambridge, un proceso arcano que puede durar más de dos años.

Hace un año el Ministerio de Educación tenía en trámite la convalidación de más de 30.000 títulos universitarios. No es broma. Este ministerio controla, con normas del BOE, el progreso de un estudiante en sus estudios de doctorado para decidir si se le renueva la beca. Es verdad. No se les ocurre transferir a la universidad los fondos para que los profesores asuman su responsabilidad natural.

En segundo lugar, hay que abolir el estatus de funcionario para los profesores e investigadores de futura contratación. En una reunión reciente de la Fundación CYD, presidida por Ana Patricia Botín, cuyos objetivos son promover la mejora de la universidad en España, Lluís Ferrer, rector de la Autónoma de Barcelona, manifestó: "Es una vergüenza que todavía haya títulos universitarios oficiales". Luego, sobre el problema del funcionariado, dijo: "Tenemos un economista joven en la universidad que está considerado entre los tres mejores del mundo. Ha recibido tres ofertas de universidades americanas y, claro, no queremos perderlo. Con el sistema actual, su sueldo está fijado por su categoría en el escalafón, y no puede cambiarse".

El rector recurrió a empresarios catalanes, que pusieron sobre la mesa el dinero suficiente para garantizar la permanencia del joven economista. "Esto lo pude hacer una vez, pero claro, no podré resolver nuevos casos de esta manera", adviritó.

Otro ejemplo de los efectos perversos del funcionariado. Juan Ignacio Cirac (flamante premio Príncipe de Asturias de Investigación) es un físico español que hasta hace poco era profesor de la Universidad de Innsbruck. Considerado uno de los mejores teóricos de óptica cuántica, varias universidades públicas españolas trataron de contratarlo, pero no aceptó por la imposibilidad de negociar sobre su salario y otras condiciones. Cirac es ahora director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica, en Múnich.

O sea que, por un lado, no hay medios jurídicos ni económicos para contratar a las promesas jóvenes españolas y, por otro, se ponen 450 millones de euros para el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), bajo el mando de una figura de 63 años residente en Nueva York que no tiene ninguna posibilidad de crear una institución de excelencia, tarea que lleva décadas. Piensa volver a España dentro de dos o tres años para ponerse al frente de la institución. Entre tanto, el CNIC ha acordado transferir 5 millones de euros para financiar los Valentín Fuster Laboratories del hospital Monte Sinaí de Nueva York: el plan Marshall al revés.

Dado el marco legislativo actual, en que el Estado se reserva la facultad de otorgar los títulos universitarios oficiales, la única manera de despegar es creando una universidad privada investigadora de nivel internacional que otorgue exclusivamente títulos propios, siguiendo el precedente de escuelas de negocios como IESE, Icade y Esade, las cuales han alcanzado una reputación internacional. Esto les permite atraer estudiantes extranjeros, hasta el punto de que más del 60% de los graduados del IESE no son españoles.

Debido a sus altos costes, un país sólo puede mantener un número muy reducido de universidades investigadoras de nivel internacional. Para establecer una base científica sólida que sirva al despegue tecnológico de un país, dos o tres universidades son suficientes, como muestran los casos de Suiza, Irlanda y Corea.


JOSÉ CANOSA, doctor en Física Aplicada por la Universidad de Harvard, fue investigador en el Centro Científico de IBM en Palo Alto.
Copyright Libertad Digital SA. Juan Esplandiu 11-13, 28007 Madrid.

miércoles, noviembre 01, 2006

Irlanda: atando cabos

Prosiguiendo con un comentario previo, tres lecturas recientes permiten ver más detalle sobre la transformación irlandesa.
En primer lugar, los puntos de vista de Juan Freire y otras personas que luego se suman a sus comentarios, en una referencia a Irlanda comparada con España (en particular, Galicia).
En segundo lugar, un congreso promovido por Universia e Intel en Dublín, en enero de este año (llamado "Transforming Spanish Universities for the Knowledge Society", en inglés).
Y finalmente, un artículo de Andrés Pedreño, también en Universia, que aporta cifras y puntualiza los principales resortes del crecimiento irlandés.

Freire comenta a Tom Friedman, que resume en educación, bajos impuestos, búsqueda de empresas globales, acuerdo interno, los resortes del cambio de Irlanda:
Thomas Friedman ha publicado un artículo en The New York Times, The End of the Rainbow, donde explica las causas del cambio radical que he llevado a Irlanda de ser un país pobre en 1960-70 (tras siglos de penurias) a ser el segundo país europeo en renta per cápita. El inicio del proceso está en la ayuda financiera de la UE, pero lo realmente relevante fue como se gastaron estos cuantiosos fondos. Ramón Sangüesa comenta el artículo en Reflexiones inseguras y pone de manifiesto como las claves del éxito irlandés contrastan con el caso español.

Friedman acaba su artículo con una receta simple:

  • Make high school and college education free;
  • make your corporate taxes low, simple and transparent;
  • actively seek out global companies;
  • open your economy to competition;
  • speak English;
  • keep your fiscal house in order;
  • and build a consensus around the whole package with labor and management

then hang in there, because there will be bumps in the road - and you, too, can become one of the richest countries in Europe.

Freire compara el uso de los fondos europeos dado por Irlanda, con lo que hiciera Galicia, y por extensión, España:
Hace unos meses en Galicia se abrió un cierto debate en los medios de comunicación sobre el modelo irlandés y su comparación con el caso gallego. La pregunta era clara: Irlanda y Galicia son similares en tamaño y población (y hasta comparten una cierta leyenda de un origen celta :-), las dos han recibido grandes ayudas económicas de la UE durante décadas y ... los resultados han sido radicalmente distintos. Irlanda se ha convertido en la vanguardia de Europa mientras Galicia sigue en el furgón de cola (y sólo remonta algo su renta per cápita por razones demográficas).
El debate, desde mi punto de vista, fue estéril. Todos los comentarios parecían coincidir en que si Irlanda lo consiguió, Galicia podía hacer lo mismo. Mi opinión es totalmente contraria. Lo que hizo Irlanda lo sintetiza Friedman. ¿Ha hecho Galicia alguna de esas tareas? No.
En nuestro caso, las inversiones se han dirigido básicamente a crear infraestructuras y subsidiar sectores poco innovadores y con escaso futuro. Como ejemplo, mientras en Irlanda las infraestructuras internas siguen siendo muy escasas (viajar de Dublín a la costa oeste es aún hoy en día toda una aventura), sus conexiones con el resto del mundo son muy buenas (lo que les permite desarrollar redes logísticas eficientes y facilitar los flujos internacionales de trabajadores cualificados). En Galicia, tenemos extraordinarias carreteras, autovías y autopistas interiores que conectan sitios con escasa actividad económica (que no precisan de ese despliegue, por muy cómodo que nos resulte), pero sigue siendo una aventura el transporte al resto de España (excepto quizás a Madrid, desde hace poco tiempo) y a destinos internacionales. Y eso en las infreaestructuras (la clásica obsesión española), no hablemos ya de educación, impuestos, transparencia, competencia, etc.
En los comentarios a la nota de Freire, se destacan dos puntos: impuestos y acuerdo laboral:

(...) La clave está en la reforma de los impuestos y los salarios que hicieron los irlandeses a partir de finales de los ochenta. De forma negociada con los sindicatos y los empresarios se consiguió bajar los impuestos y los salarios, y aumentar la inversión privada. Desde entonces han seguido haciendo reformas en el mismo sentido de favorecer la libertad económica. Las empresas tienen una carga impositiva del 12.5%, cuando la media europea es del 30%. Irlanda tiene un gasto "social" per capita muy por debajo de la media europea.
En Galicia en cambio parece que nadie hace nada si no es con subvenciones de la Xunta. Están subvencionadas desde las ovejas hasta las empresas de electrónica, pasando por los aerogeneradores que destrozan nuestro paisaje. Y las subvenciones vienen de los impuestos que lastran a la gente que sí es productiva.

Toda la discusión, incluyendo los comentarios y referencias, es de interés no sólo español, sino iberoamericano. Un comentario sobre el nivel de "globalización" de los dirigentes empresarios pudiera ser suscripto para muchos otros casos, por un argentino (cambie aquí "argentino" por el país de su preferencia):
(...) después de dedicarme tres cuartos de hora a explicar porque la quinta infraestructura (la de internet) es importante para el desarrollo y explicar las prestaciones, servicios y aplicaciones que se han desarrollado en Corea del Sur, un alto directivo de una empresa del sector eléctrico me dijo "Muchas gracias por la información, no estaba al día de que Corea, hubiera hecho todo esto" (primera sorpresa, pero ahora viene LA sorpresa) " nunca hubiera pensado que *un país del Tercer Mundo* (!!!!!) pudiera hacer todo esto".
El congreso de Universia: Se trató de un encuentro destinado a estudiar y promover "la aplicación de las nuevas tecnologías en la Universidad en las áreas de infraestructuras, administración universitaria y enseñanza a distancia a través del e-learning", promovido por la institución junto con Intel, desde su sede irlandesa, y varias universidades. El hecho de realizarse en Irlanda implicó la discusión de lo que destaca al país, a través de funcionarios y catedráticos. Pueden verse en detalle los contenidos de las presentaciones y ponencias en el sitio de la conferencia. El aspecto importante de este congreso es la difusión de este modelo entre autoridades de universidades españolas y latinoamericanas, y entre estas últimas particularmente. Entre ellas, la Universidad Nacional de Córdoba, con experiencia en emprendimientos de colaboración entre las empresas y la universidad (Cluster tecnológico de Córdoba), y la Universidad Tecnológica de Buenos Aires.
El impacto de esta experiencia se puede medir en las palabras de Uriel Cukierman, participante en representación de la UTN Buenos Aires:
Poco sabía yo de Irlanda antes de iniciar el viaje. Más allá del tan mentado "boom" de la industria de las TIC?s, sólo venían a mi memoria músicos como U2 o Enya, la famosa cerveza Guinness o el no menos irlandés licor Baileys
(...)
Seguramente han existido otras razones no menos importantes que los argentinos no debiéramos perder de vista, como los son las reglas de juego ciertas y estables, el fomento de la inversión extranjera en general y el de la industria de IT en particular, pero a un universitario le suenan como música en los oídos las aseveraciones en el sentido de que la mejor y más productiva inversión es aquella que se dedica a la educación
El reportaje completo puede consultarse en Universia de Argentina. Como es sabido que las noticias son muy volátiles en Internet, transcribo las palabras de Cukierman a propósito de la inversión en conocimiento:

¿Qué rol jugó la universidad para el desarrollo tecnológico de Irlanda

Solo para ratificar lo hasta aquí expuesto, permitime tener en cuenta lo expresado en tal sentido por Andrés Oppenheimer en un libro de reciente publicación ("Cuentos chinos: El engaño de Washington, la mentira populista y la esperanza de América Latina").

¿Qué dice en concreto este periodista?.

Según el autor, "otros factores claves de las políticas de Irlanda para atraer las inversiones extranjeras fueron el apoyo estatal a la investigación universitaria? ?Irlanda se propuso como política de Estado atraer a las principales empresas de computación del mundo".

De ahí la necesidad de invertir en educación?

Oppenheimer es claro. Dice que "para poder abastecerlas con mano de obra calificada, los sucesivos gobiernos invirtieron fuertes sumas en las décadas del ochenta y noventa para estimular las carreras universitarias de ciencia y tecnología, creando dos nuevas universidades y dándoles más dinero a las existentes.

¿Y cuál fue el resultado que deberíamos imitar en la Argentina?

Un dato que grafica todo: según cifras oficiales, allá los estudiantes de computación aumentaron de 500 en el año 1996 a 2 mil en 2003, por ejemplo.

Finalmente, los números y precisiones de Andrés Pedreño, interesado en sacar conclusiones aplicables a España:
Impuestos:

Algunos quieren ver en el éxito del modelo irlandés la sustancial reducción de la tasa de impuestos que pasó en los últimos años del 53% al actual 35%. Esta reducción impositiva coincide con el logro de una tasa media de crecimiento del 5,6% y un crecimiento del 50% en los empleos que en los últimos 18 años ha permitido a Irlanda saltar desde la 22ª a la 4ª posición en el ranking de prosperidad de la OCDE. Incluso se va más allá al subrayar los hipotéticos efectos de una política fiscal que pone menos énfasis en las rentas del trabajo y los beneficios que en el consumo. Este equilibrio entre impuestos directos e indirectos motivaría a trabajadores y empresarios a incrementar la producción del sistema

Estrategia conciente de construcción de un nicho de exportaciones:

Irlanda es una de las economías con una mayor orientación de su crecimiento hacia la exportación. El 85% de su producción manufacturera se exporta. La tasa de crecimiento real media de sus exportaciones crece al 15,9 % anual, siendo la más alta de todos los países de la OCDE.
El Irish Industrial Development Authority (IDA) ha desempeñado un importantísimo papel en el éxito de la competitividad exportadora irlandesa y en la atracción de empresas claves de ámbito mundial. La mayor parte de los expertos señalan esta decisiva contribución en el desarrollo económico de Irlanda en estos últimos años.
El IDA identificó que la emergente industria del software en los ochenta era la apuesta estratégica y que Irlanda podía definir una política activa de atracción a través de las ventajas asociadas a la existencia de una mano de obra joven y muy cualificada. Esta política vería sus frutos con la atracción de empresas como Intel en 1989, a la que seguirían otras compañías líderes de ámbito mundial

Educación:
Irlanda tiene, según el IMD World Competitiveness Report (2004), uno de los mejores sistemas educativos del mundo. Casi un millón de personas forman parte de su sistema educativo a tiempo completo.

Respuestas del sistema educativo a las necesidades de competitividad de la economía por países

Irlanda ....................7.40
Holanda ...................6.56
Bélgica ....................6.30
Francia ....................5.75
USA .........................5.74
Reino Unido .............4.59
Alemania ..................4.21
España .....................3.80
Fuente - IMD World Competitiveness Yearbook, 2005

Estos resultados no se han producido al azar. El gasto en educación se ha incrementado un 150% en Irlanda desde 1985. La proporción de personas con estudios universitariosentre 25-34 años es la segunda de Europa y la 4ª de toda la OCDE. El actual output de unos 2000 graduados/año en informática de Irlanda –con una población de tres millones de habitantes- es equivalente al de toda Alemania.

Nadie duda que la estrategia del crecimiento económico irlandés se basa en una decidida apuesta por un conjunto de políticas educativas a favor de la competitividad y las nuevas tecnologías, debiendo superar el coste de restricciones tales como deficientes carreteras, ausencia de transporte público, elevado precio de la vivienda, sistemas de pensiones o sanidad deficientes, etc.

Apuesta por la tecnología:

Para sostener su estrategia de crecimiento el gobierno irlandés también ha venido dando decididos pasos a favor del desarrollo de las TIC, que podemos resumir en:

  • Liberalización del mercado de las telecomunicaciones.
  • Fuerte inversión en infraestructura de banda ancha.
  • La introducción más favorable para el desarrollo del comercio electrónico de todos los estados de la Unión Europea.

Entre los proyectos más singulares es el que fue denominado Dublín Digital District Project. Una regeneración urbanística con las tecnologías más vanguardistas en torno a Internet y las empresas de tecnología. Este futurista distrito digitalde 9,6 km cuadrados proyecta crear 7.000 empleos en alta tecnología y combina artes tradicionales – cine, diseño gráfico, música publicidad- con nuevas tecnologías basadas en la computación para la creación de contenidos digitales y su envío a través de teléfonos, televisión e Internet. Hoy el proyecto, no exento de dificultades, se redefine como el Digital Hub.

Un país puede transcurrir trescientos años en la pobreza, y poblar la tierra de pastores inmigrantes, pero un día puede decidir cambiar...quizá al principio en forma imperceptible, hasta que un día amanece otro. Encontraremos nosotros nuestro camino, antes que otras calamidades nos afecten definitivamente?

jueves, octubre 12, 2006

Irlanda, "Milagro Celta" comparado

Con una larga historia de emigración y pobreza, Irlanda evolucionó hasta convertirse en uno de los países de mayor interés en el mundo. Michel Moe dedica un breve artículo a enumerar y comparar las cifras de su crecimiento, relacionándolas con las de otros países emergentes, particularmente China e India. Sus cifras comparadas por producto bruto y uso y consumo de servicios dan una visión realista (por oposición) del grado de desarrollo de las dos economías gigantes.
(Sobre los límites de usar el producto bruto como medida, Wikipedia)